La Inclinación al Mal o El Poder de la Elección

Cómo atrapar a una Serpiente antes de que te Muerda

Entre las religiones que aceptan la Biblia como la palabra de Dios, existen dos enfoques que intentan explicar la naturaleza del ser humano. Los cristianos, en su mayoría, adoptan la doctrina del Pecado Original, una creencia respaldada por la comprensión actual derivada de los escritos del Nuevo Testamento. Los judíos, sin embargo, no aceptan esta teoría, ya que las enseñanzas presentadas en el Antiguo Testamento o Tanaj no la apoyan. Lo que vino sobre la humanidad después de comer del árbol en el Jardín lo llamamos la Inclinación al Mal. En este ensayo deseo abrir una discusión sobre estas dos creencias y sus efectos en la humanidad.

Primero, ¿qué es el Pecado Original y cuándo se formalizó esta doctrina en el cristianismo?

“Aunque la historia del Génesis sienta las bases para el concepto de la Caída, San Agustín fue el primero en usar el término pecado original y en articular su transmisión a través de la reproducción humana. La Iglesia Católica Romana posteriormente formalizó la doctrina en el Concilio de Trento, mientras que figuras como Martín Lutero y Juan Calvino contribuyeron a su desarrollo y difusión, especialmente durante la Reforma Protestante.” (Ver referencia aquí).

¿Pero es esto viable?

La creencia de que Adán y Eva, al elegir comer del árbol prohibido, quedaron sin otra alternativa que recibir una naturaleza caída —pecaminosa desde el nacimiento— y que toda la humanidad ha cargado con esta maldición desde ese momento hasta hoy, evidentemente requiere una intervención divina desde el Cielo que provea un sustituto que limpie el registro. Sin embargo, si analizamos esta teoría y lo que realmente revela, veremos aspectos que no encajan con el cuadro general.

Surge la pregunta de por qué el Eterno habría de colocar ese árbol en el jardín y permitir que Eva fuera seducida y engañada en su naturaleza inocente. Esto presenta la imagen de un Dios cruel e injusto que creó intencionalmente a la humanidad para fracasar. También lleva a la necesidad de un dios sustituto que comprenda a la humanidad al asumir carne humana y pueda presentarla ante este Dios airado, justificándola con su propia sangre. Pero no puedo aceptar esta teoría, por lo que hace al distorsionar el carácter del Dios del Universo.

Si mis dos artículos anteriores son correctos (pronto los subo en español), cuando el Creador dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, estaba hablando del ser humano, quien participaría —por su propia elección— en decidir qué naturaleza lo dominaría. También indica que la humanidad, aunque creada por la mano de Dios, fue hecha del polvo de la tierra, lo que significa que fue creada para ser humana, y no a imagen de los ángeles. Sus elecciones decidirían si reflejaría la imagen divina o si sería simplemente como las bestias que perecen.

Aquellos que se esfuerzan por alcanzar la imagen Divina luchan con las dificultades impuestas a su naturaleza por las decisiones que sus primeros padres tomaron junto al árbol prohibido y también especialmente difícil son los impulsos que cargamos por razón de los pecados de nuestros antepasados cercanos.

Entonces, ¿qué fue lo que realmente ocurrió junto al árbol?

La serpiente presentó un argumento para hacer dudar de la palabra de Dios y de Su propio carácter. Eva eligió ofrecer la misma tentación a Adán, quien podría haber resistido, pero debido a su insistencia, se unió a ella en la desobediencia. En ese momento, ambos optaron por el derecho de decidir por sí mismos en contra de las instrucciones del Creador. ¿Era correcto que eligieran por sí mismos en ese punto de su tiempo en la tierra? La elección se basó claramente en la duda hacia su Creador y en el deseo de algo nuevo y emocionante. ¿No es esto lo que está detrás de casi todas las malas decisiones que los humanos toman? Si pensamos en los pecados que usualmente nos tientan, la mayoría son irracionales desde el punto de vista del buen juicio: pecados de lujuria, explotación, autogratificación, asesinato, robo, abuso de drogas…

El judaísmo afirma que la inclinación al mal surgió cuando la pareja eligió comer del fruto. Pero ¿en qué se diferencia la Inclinación al Mal del Pecado Original?

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre las dos perspectivas?

El Pecado Original es una carga con la que la humanidad no puede lidiar a menos que tenga un sustituto. El ser humano nace con una naturaleza pecaminosa y no puede ser justo por sus propias decisiones, ni por la represión de su naturaleza maligna, ni encerrándose en monasterios donde se practica el autocastigo.

La Inclinación al Mal, por otro lado, es una tendencia maligna que también se transmite de generación en generación; pero, contrariamente a la visión de la condición impotente del hombre bajo el Pecado Original, la inclinación al mal puede ser dominada mediante la obediencia a la Torá y buscando humildemente la ayuda del Todopoderoso.

Hay un texto de prueba para esto en el Génesis, donde Dios interrumpe a Caín antes de que mate a su hermano:

Génesis 4:

“5 Pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enojó mucho, y su semblante se abatió.

6 Entonces YHVH dijo a Caín: ‘¿Por qué estás enojado? ¿Y por qué ha decaído tu rostro?

7 Si haces lo bueno, ¿no serás aceptado? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta al acecho; te desea, pero tú debes dominarlo.’”

Así que, antes de que Caín actuara movido por su ira, se le dijo que podía y debía dominarla. Esto no suena como el Pecado Original, del cual se afirma que el ser humano no puede hacer nada por sí mismo y que esa es la razón por la que Jesús vino al mundo.

Desde muy temprano en la historia del mundo, el mismo Dios le dice a Caín que puede “hacer lo correcto” y que, si lo hace, “será aceptado”. Nótese que no se le condena por su enojo. Esta es la inclinación al mal que recibió de sus padres de forma genética. Pero Elohim continúa: “tú debes dominarla.”

¿Podemos nosotros, como seres humanos, dominar nuestras pasiones? El cristianismo dice que no podemos sin un sustituto. La Biblia dice que podemos hacerlo con la ayuda de Dios y con nuestra propia determinación. Así se formaron los hombres y mujeres justos de la antigüedad: el ser humano elevándose por encima del polvo de la tierra para reflejar en sí mismo la imagen Divina.

Antes del diluvio, había dos clases distintas de personas: los justos, hijos de Dios, que ejercían control sobre sus pasiones y se sometían a la guía de Dios; y la multitud impía, aquellos que eligieron seguir sus pasiones. El mundo llegó a su fin en ese tiempo para todos, excepto para ocho personas.

¿Existen otros ejemplos? ¿Ofrece Dios fuerza para vencer?

Entonces, ¿qué hacemos con el Salmo 51?

 “5 He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre.”

Este versículo se usan los cristianos para respaldar la doctrina del Pecado Original, y sin embargo, la Inclinación al Mal (el deseo de hacer el mal) también se transmite de generación en generación. Entonces, ¿qué está diciendo David? Que la tentación fue abrumadora y que falló. Que era natural para él ser tentado y, aunque no lo justifica, le recuerda esto al Creador. Luego expresa su gratitud por la misericordia de Dios. En cierto modo, culpa a su herencia por haberle transmitido esa inclinación, pero en las palabras que siguen, asume toda la responsabilidad.

 Salmo 51:

“3 Porque yo reconozco mis transgresiones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8 Hazme oír gozo y alegría,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

9 Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación,

Y cantará mi lengua tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

16 Porque no te agrada el sacrificio, que yo lo daría;

No quieres holocausto.”

Es interesante notar que, mientras David suplica a Dios que lo perdone y le restaure un corazón limpio, demuestra que esto no tiene nada que ver con un sacrificio de sangre. Esto muestra la respuesta humana confiada hacia Dios después de haber pecado, y también revela al Dios verdaderamente justo a quien servimos, quien no necesita un intermediario que actúe como abogado en nuestro favor. Nuestro propio Creador es nuestro Salvador y el único que puede perdonar el pecado.

 Miqueas 7:

“18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad

y olvida el pecado del remanente de su heredad?

No retuvo para siempre su enojo,

porque se deleita en misericordia.

19 Él volverá a tener compasión de nosotros;

sepultará nuestras iniquidades,

y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

Nínive

En la historia de Jonás, el pueblo de Nínive se vistió de cilicio y se arrepintió de sus pecados después de que Jonás les anunciara la destrucción inminente de su ciudad. Entonces Dios se arrepintió del castigo que había planeado contra ellos y los perdonó, aunque esto enfureció a Jonás.

Jonás 3:

“6 Cuando el aviso de Jonás llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su trono, se quitó su manto real, se cubrió de cilicio y se sentó sobre el polvo.

7 Luego proclamó en Nínive, por decreto del rey y de sus nobles:

‘Que ningún hombre ni animal, ni ganado ni oveja, pruebe cosa alguna; que no coman ni beban agua.

8 Que hombres y animales se cubran de cilicio, y clamen a Dios con fuerza. Que cada uno se convierta de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.

9 ¿Quién sabe? Tal vez Dios cambie de parecer y, con compasión, retire el ardor de su ira, y no perezcamos.’

10 Cuando Dios vio lo que hicieron, cómo se apartaban de su mal camino, desistió del castigo que había anunciado y no lo llevó a cabo.”

Jonás 4:

“1 Pero esto disgustó mucho a Jonás, y se enojó.

2 Entonces oró a YHVH y dijo:

‘Oh YHVH, ¿no era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía que tú eres Dios clemente y misericordioso, tardo para la ira y grande en misericordia, y que te arrepientes del mal.’”

¿Nacen los bebés pecadores?

Esta creencia —una de las más condenatorias de todas— sitúa el pecado en la genética, como algo imposible de superar. Saca el pecado del ámbito de la acción y lo coloca en la carne.

En el caso de Caín, mencionado antes, cuando Elohim le habló, él ya estaba enojado y dispuesto a matar a su hermano. Pero ese pensamiento y esa actitud no eran pecado; se le recordó que debía vencer la tendencia al mal.

Cuando nos culpamos a nosotros mismos o a otros por lo que pensamos, estamos perdiendo de vista todo el cuadro. El pecado es lo que ocurre después de la tentación.

¿Cómo dejar de fumar? ¿Solo hazlo?

Una persona desea dejar de fumar (y aclaro aquí que no se habla del fumar como pecado).

El impulso es intenso: “Solo déjame fumarme este cigarrillo más.” Pero esta vez resistes. La ansiedad aumenta. Dejas de fumar durante dos semanas, y luego alguien enciende un cigarrillo y te ofrece uno. Esta vez lo aceptas, lo enciendes y lo disfrutas… pero luego te sientes avergonzado. Aun así, no te rindes. Lo intentas de nuevo.

Dos meses después ocurre lo mismo, y te odias por tu debilidad, pero decides intentarlo otra vez. Dos años más tarde, el deseo es menor, aunque sigue presente, y has aprendido a mantenerte alejado de las personas en el trabajo que salen a fumar. Evitación.

Diez años después, el olor del tabaco todavía te afecta, pero ya has aprendido a resistir y evitarlo. Y ahora ya no eres fumador. ¡Bien por ti!

Algunas personas nunca reúnen el valor para dejarlo, y otras simplemente no quieren hacerlo. Pero esto tiene que ver con decisiones y cambio.

¡Podemos lograr casi cualquier tentación, si realmente lo proponemos!

¿Y las palabras? ¿Qué hay del mal genio y las maldiciones?

Si las palabras hieren injustamente a las personas, ¿se clasifican como pecado? ¡Por supuesto! Si el maldecir nos hace ver débiles y malvados, sin autocontrol, entonces quizá sea buena idea empezar un “frasco de malas palabras”: mete dinero en él cada vez que maldigas.

Cuando se acumule, dónalo a caridad. Convierte algo malo en algo bueno.

Y si duele lo suficiente, puede ser que empieces a ver un cambio real.

Así que creo que la inclinación al mal —la tentación de hacer cosas incorrectas— no es pecado. El pecado es lo que haces con aquella tentación. 

Y en cuanto al Pecado Original, ningún bebé está destinado al fuego del infierno por no ser rociado. Morimos por nuestros pecados, no por nuestras tendencias.

Con deseos de un buen sellado, (Fue escrito para el Yom Kippur del 2025).

Su hermana en la practica de la verdad,

Ariella Bat Abraham

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¿Un Frasco para echar las Groserías?

El Arrepentimiento y El Pecado Original

Ayer, Sally decidió sacar $5 de la caja registradora de su trabajo. Ese día había realizado varias ventas en efectivo sin recibos. Ok, entonces $5 no es mucho, pero ¿qué representa y es realmente pecado? La mayoría de nosotros diríamos que es un pecado. Para mí, incluso tomar una moneda de cinco o diez centavos que no te pertenece es robar. Pero, ¿cómo se le perdona por esto? ¿Y se trata de borrar esta única acción, o se trata de la tendencia subyacente que causa el robo? ¿Y si ella ha hecho esto 100 veces? ¿Quizás lo está haciendo compulsivamente? Bueno, aparte de la psicología, el pecado es un gran problema y parece que todos nosotros luchamos con una forma u otra, ya sea robar, engañar, mentir, usar lenguaje profano o cualquier otro pecado.

¿Cómo se perdona a uno? ¿Y qué sucede con nuestros pecados pasados que han sido vencidos? ¿Siguen registrados en alguna parte? ¿Hay un gran libro negro en el Cielo que nos impedirá la Vida Eterna si no confesamos nuestros pecados? ¿Qué es la confesión de todos modos?

En el cristianismo, el proceso del perdón es más o menos carta blanca, vuelves a pecar y vas a la iglesia o te arrodillas y la sangre de Jesús te cubre. Esperas dejar de pecar, pero muchas personas siguen haciendo lo que desearían no haber hecho y algunos finalmente viven en negación, creyendo que el pecado “no es tan malo”. Entonces mi pregunta es, ¿cómo les ayudó la sangre?

En el judaísmo existe el concepto que se llama teshuvá, palabra hebrea para arrepentimiento, pero incluye hacer algo más que confesar un pecado, algo que te cuesta, exigiendo en el caso de robar, y esto está respaldado por instrucciones específicas en el Torá donde pagas al menos el doble por lo que has robado.

En el caso de romper el día de reposo incluso en una emergencia, me han dicho que ayunar o pasar tiempo sin hacer algo que a la persona le gusta hacer satisfará la necesidad causada por el pecado. Quizás esto pueda tomar el lugar del antiguo sistema de sacrificios y puedo estar de acuerdo con algo de esto porque, en aquel entonces, se ofrecía un sacrificio cuando una persona reconocía que había hecho algo malo. No bastaba con reconocer el pecado, también había que hacer un pago. Y hablando de sacrificio, como yo lo veo, no perdonó nada, pero hizo que el pecador viera lo que había hecho bajo una nueva luz y renunciara a un animal escogido del rebaño, ¡eso no fue barato!

¿Alguna vez has oído hablar de un frasco para groserias? Se usa esto mas en el ingles. Pero para explicar: las personas que quieren curarse de las palabrotas o el habito de decir groserias ponen dinero en un frasco o tarro cuando se equivocan. Hace que algunas personas piensen dos veces cuando van a usar blasfemias, especialmente después de perder dinero una y otra vez. Entonces, ¿es posible que el proceso de arrepentimiento tenga que doler para que no lo vuelvas a hacer tan fácilmente? Hay personas que se disciplinan para estar realmente a la altura, por así decirlo, o “tomar el toro por los cuernos” y vencer un pecado en particular. Las adicciones son un ejemplo de pecado repetitivo. Esta área, especialmente en el caso del abuso de sustancias, requiere la abstinencia completa de la sustancia para estar libre de ella. ¿Qué hay de perder los estribos y lastimar a los que están cerca de ti? ¿Cómo se supera eso? Tal vez renunciar a una cantidad de dinero o renunciar a un postre o unas vacaciones.

Para el mundo no judío, esto podría parecer lo que se conoce como “una religión de obras”. Hay un elemento de obras involucradas, pero ¿qué dice la Biblia? –(Uso el Tenakh o Antiguo Testamento) porque ahí es donde la ley y los profetas hablaron de tales cosas.

Entonces, ¿qué pasa con los antiguos sacrificios requeridos por la Torá? ¿Y qué hay de hoy cuando el sacrificio de animales ya no es posible? ¿Y estos sacrificios alguna vez sirvieron para limpiar la culpa de uno, o borrar los pecados?

Sal 40:6 “Sacrificio y ofrenda no quisiste, pero abriste mis oídos; holocaustos y expiación no pediste.”

1Sa 15:22 “… ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y sacrificios, como en obedecer la voz de Jehová? He aquí, el obedecer es mejor que el sacrificio, y el prestar atención (escuchar) que la grasa de los carneros. ”

Los profetas posteriores hablaron de un cambio de corazón en lugar de la necesidad de sacrificio:

Jer. 25:5: “Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y habitad en la tierra que Jehová os ha dado a vosotros y a vuestros padres para siempre jamás;

Eze 18:30 Por tanto, yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno según sus caminos, dice YHVH Elohim. Arrepentíos, y convertíos de todas vuestras transgresiones; para que la iniquidad no sea vuestra ruina. 31 Echad fuera de vosotros todas vuestras transgresiones en que habéis transgredido; y os haga un corazón nuevo y un espíritu nuevo; porque ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

¿Es posible que todo el sistema de sacrificios originalmente estuviera destinado a hacer que las personas reconocieran la gravedad de la desobediencia, al igual que el frasco de la maldición? ¿Tenían el propósito de volver el corazón de uno hacia la justicia y alejarlo del pecado? Además de la ceremonia que se realizó, el sacrificio llevó consigo el elemento de ver el sufrimiento de un animal por el pecado de uno y también la pérdida o riqueza personal

Creo que nunca se trató de ninguna expiación de sangre. Dios no se complace con la sangre de los animales más que con la sangre de los humanos.

Isa 1:11 “¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?” Dice YHVH. “Estoy harto de los holocaustos de los carneros y de la grasa de las vacas cebadas. No me deleito en la sangre de los toros, ni de los corderos ni de las cabras”.

¿Qué pasa con nuestros pecados pasados? ¿Qué dice la Biblia acerca de ellos? ¿Nos acompañan por el resto de nuestras vidas como amarrados a nuestras espaldas hasta el juicio cuando se nos da algún tipo de castigo? O peor aún, ¿nos enviarán a un infierno ardiente? ¿Los cubriría un sacrificio de sangre? ¿O es nuestra confesión y alejarnos de ellos todo lo que se necesita?

Os 14:2 “Toma contigo palabras, y vuélvete a YHVH: dile: Quita toda iniquidad, y recíbenos con misericordia: así daremos las becerros de nuestros labios.”

Ezequiel 18:27 “Además, cuando el impío se aparte de la maldad que ha cometido, e hiciere lo que es lícito y recto, salvará su alma con vida. 28 Por cuanto él considera, y se aparta de todas sus transgresiones que ha cometido, ciertamente vivirá, no morirá.”

Bien, entonces, ¿qué significa lo que dice el profeta Ezequiel? Que lo que hiciste en el pasado es nulo y sin efecto si cambias tus formas. Tiene que haber un alejamiento, tiene que haber un cambio. Y cómo eso sucede incluye obtener un nuevo corazón y mente. Y lo que hace que esto no se trate de obras es lo siguiente:

Eze 36:26 “Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”

Dios es quien nos da el nuevo corazón, pero tenemos que pedirlo y desearlo lo suficiente como para cambiar. No más justificación para el pecado: ¡se necesita un corazón quebrantado y la voluntad de cambiar!

Joe 2:13 “Y rasgad vuestro corazón, y no vuestras vestiduras, y convertíos a YHVH vuestro Elohim, porque él es clemente y misericordioso, tardo para la ira y grande en misericordia, y se arrepiente del mal.”

Pero más allá de esto, Dios se hace cargo en el campo de la disciplina. No todo depende de nosotros, después de todo, ¡somos sus hijos!

Pro 3:11: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina de YHVH, ni te canses de su reprensión, 12 porque YHVH reprende al que ama, como el padre al hijo a quien quiere”.

¡La mejor evidencia del perdón de los pecados pasados de una persona es que ya no lo hace! Según Ezequiel 18, los pecados pasados solo se retienen contra nosotros si no cambiamos. Pero si el justo deja de ser justo, ninguna de sus buenas obras será recordada…

Vimos en Ezequiel 18 que las buenas obras de uno no se recuerdan cuando nos volvemos a hacer el mal y debemos recordar que tampoco se recuerdan nuestras malas obras pasadas si cambiamos por las buenas. ¿Qué hace Dios con los pecados que confesamos y abandonamos?

Isa 38:17 “He aquí, fue por mi bien que tuve gran amargura; pero por amor has librado mi vida del pozo de la destrucción, porque has echado todos mis pecados a tus espaldas.”

Sencillo, ¿no? Nuestro juicio se basa en quiénes somos ahora y en quiénes nos convertimos. ¿Qué pasa con las consecuencias de las cosas que hemos hecho, las decisiones que hemos tomado? Todos experimentamos consecuencias, si no lo hiciéramos, estaríamos muertos, y veo las consecuencias como causa y efecto, no como castigo. Incluso en la ciencia puramente secular, siempre habrá una reacción a cualquier acción (ver la tercera ley de Newton).

También está el ingenio acreditado a Albert Einstein:

“La locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

¡Así que seguimos tocando la estufa caliente pensando que no dolerá la próxima vez!

No es fácil para quien peca habitualmente vencer finalmente. En el caso de lastimar a otros, habrá daño a la relación así como a ambas partes. Muchas veces la familia y los amigos nunca perdonarán ni olvidarán. Lo más difícil que podemos enfrentar es la falta de perdón de las personas, pero Dios les da libre albedrío tal como nos lo da a nosotros.

El juicio no será sobre lo que hicimos en el pasado sino sobre lo que hacemos ahora y seguimos haciendo. Y la respuesta simple para vencer es que queremos vencer, confesamos y nos arrepentimos y LE PIDAMOS a Dios que nos dé un corazón nuevo. También incluye hacer buenas obras y enmendar la brecha que a menudo hemos hecho con los demás. Podría significar separarnos de conocidos que nos mantienen atrapados en ciertos malos comportamientos.

Ahora, ¿qué pasa con el pecado original del que tanto se habla? Los cristianos dicen que todos lo llevamos desde el nacimiento, y el judaísmo lo llama la inclinación al mal que Adán y Eva acogieron en el mundo cuando comieron del árbol prohibido, pero ¿de qué se trata todo esto y somos incapaces de vencer por eso? ¿Tiene algo que ver con el pecado generacional? ¿Somos juzgados por los pecados de nuestros padres?

Eze 18:20 “El alma que pecare, esa morirá. El hijo no llevará la iniquidad del padre, ni el padre llevará la iniquidad del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.”

Éxodo 20:5: “… Yo soy YHVH, Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen…”

Así que aquí vemos tendencias pecaminosas, cosas que obtenemos de nuestro ADN de nuestros padres, así como de nuestra crianza. ¿El pecado original? No en este caso. Adán y Eva eligieron el conocimiento del bien y del mal y nos lo transmitieron. Pero si resistimos la curiosidad de experimentar con el mal y más bien elegimos el bien, somos contados como sabios. La idea del pecado original lleva consigo la idea de pagar por algo que nunca hicimos. Un Dios justo no nos haría pagar por los pecados de nuestros padres, sólo si deseamos

repetirlos nosotros mismos. Es todo un asunto personal. Cada uno es juzgado por su propio comportamiento. ¿Bien?

Sal 37:27 “Apartaos del mal, y haced el bien; y habita para siempre.”

Job 28:28 “Y dijo al hombre: He aquí, el temor de Jehová, eso es sabiduría; y apartarse del mal es entendimiento.”

No existe tal cosa como cargar con la culpa por aquello con lo que nacemos. La tendencia no es algo que nos acumule culpa, aunque es cierto que estas tendencias hacen que la vida sea más difícil, pero nuestro Padre Celestial tiene suficiente misericordia para tratar con nosotros, para reprendernos y disciplinarnos hasta que aprendamos. No todo está sobre nuestros hombros para vencer el pecado, el Creador mismo está haciendo su recreación al formarnos a su imagen. Así que nos corresponde conectarnos con Él y confiar y luchar juntos con Su poder divino para conquistar lo que está mal en nosotros.

Job 23:10: “Pero él conoce el camino que yo tomo; cuando me haya probado, saldré como el oro. 11 Mis pies han seguido de cerca sus pasos; He seguido su camino sin desviarme. 12 No me he apartado de los mandamientos de sus labios; He atesorado las palabras de su boca más que el pan de cada día”.

¡Aleluya! ¡Podemos hacer esto!

Ariella Tiqvah,

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